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El arte nos da vida. En estos tiempos raros que estamos viviendo agradezco muchas cosas, pero dos de las que me ayudan a mantener mi alegría, mi creatividad y mi bienestar emocional son el arte y la naturaleza. Hace ya un año que vivo en La Escalera. Fue una decisión importante, una apuesta por un tipo de vida en el que creo y ahora, con palabras tan feas y tan grandes como pandemia, no puedo sentirme más cobijada y más agradecida de tener esta casa-taller.

Soy de Madrid y he vivido en muchos sitios, desde Londres a Mérida (Yucatán), pero elegí la zona de Cádiz para establecerme por muchos motivos. Entre ellos el mar, al que en breve podré volver. Pero sobre todo, la vida de campo, que me aporta tranquilidad, contacto con la tierra y me permite fluir.

La Escalera

Mi espacio creativo se llama La Escalera. Es un lugar con una energía maravillosa, y eso que todavía está en bruto y vamos trabajando en él todos los días. Cuando la compré, lo hice enamorada del algarrobo. Es un árbol enorme, el verdadero corazón de la casa. Bajo sus sombra coloco las mesas y el caballete y se transforma en estudio artístico. Sentarse bajo esas ramas que caen como un paraguas y que protegen y albergan a decenas pajarillos, es estar en otro mundo.

En la parte norte he colocado la huerta, junto a una gran higuera. Preparar un té y cortar la hierbabuena directamente de la planta es otro de mis placeres. Disfruto al recoger fresas y ver crecer los geranios y las buganvillas, todavía tan enclenques, pero confiando en que en unos años estarán espectaculares. Y es que aquí el tiempo es lento, vamos con la naturaleza, con la luz, lejos del ajetreo de las ciudades, de las urgencias y las prisas. Un tiempo que te permite estar en el momento de una manera más consciente.

Con este entorno es fácil encontrar inspiración porque parece que todo te hable. Las formas de las hojas, las ramas, las piedras (mi debilidad) y los visitantes…Ya se me colaron en el taller dos colirrojos y una pareja de erizos (a los que bauticé como Rinconete y Cortadillo), pasan a menudo conejos, perdices y montones de pájaros. De la dehesa que está enfrente a veces nos visita alguna cigüeña, que rebusca entre la tierra removida. Y los gatos…nuestra pequeña manada felina.

En la parte sur de la casa tengo el taller, completamente separado por un muro medianero, pero unido a la estructura. Es lo que siempre quise: unir la vida doméstica y el trabajo artístico en el mismo lugar. Eso me permite una libertad que nunca antes tuve. En este taller creo mis piezas, doy clases y recibo a las personas que contratan las experiencias artísticas o de arteterapia.

Un lugar para compartir

Mi idea principal es hacer de La Escalera un lugar de encuentro donde florezca el arte. Soy una persona sociable y me gusta compartir lo que aprendo. Desde que empecé hace años a impartir cursos y talleres de cerámica, me di cuenta de que esos momentos de reunión eran muy entrañables. Las personas llegamos al arte, y a la cerámica en concreto, desde muy distintas ocupaciones, pero hay cosas que nos unen. Yo misma vengo de la arqueología, y en el camino me he encontrado con una representación muy amplia de sectores.

Pero no importa de dónde vengas, tenemos en común una necesidad de expresión, una especial sensibilidad y un amor por la belleza, y lo que traes suma. También muchos de nosotros encontramos la calma y el equilibrio en el arte. Fue por eso que me formé como arteterapeuta, para acompañar en ese proceso de autoconocimiento y búsqueda del bienestar.

Mi proyecto

En La Escalera puedes, a partir de junio, venir a encontrarte contigo (y conmigo) a través de una selección de actividades creativas. He diseñado varios tipos, pero una que me encanta son las EXPERIENCIAS ARTÍSTICAS. Se trata de cápsulas de creatividad de tres horas para las que no hace falta tener ningún conocimiento previo. La idea del descubrimiento es la que rige las experiencias. Abrirnos a algo nuevo nos activa de una manera especial, nos da vitalidad.

Puedes probar el torno alfarero, a pintar con acuarela y témpera cerámica, a aprender a modelar una figura, hacer una vasija y muchas otras opciones dentro del taller de cerámica. Pero si lo que te interesa es la vía del desarrollo personal por medio del arte, hay experiencias de arteterapia en las que trabajo junto con el psicólogo Francisco Cerén las emociones, las relaciones familiares, la pareja. Uniendo técnicas de mindfulness y meditación con el trabajo de la arcilla te propongo actividades que ayudan a conectar contigo y con la vida, aprendiendo a estar más presente.

Una cosa que me gusta de las experiencias es que son muy flexibles y que están hechas para compartir. Son momentos únicos para vivir con tu pareja o con una amistad, ya que reforzaréis vuestro vínculo creando buenos recuerdos. Si lo prefieres, también puedes elegir la modalidad individual o hacer alguna propuesta para un grupo reducido. En las experiencias es muy importante la intimidad, el ambiente de confianza y seguridad que se genera y en el cual puedes sacar todo tu potencial artístico.

El arte nos da vida…y me encantaría que La Escalera creciese en vida con vuestras visitas y nuestras experiencias. Aquí os espero, como siempre, me gustará leer vuestros comentarios y estoy disponible para cualquier pregunta pinchando aquí.

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