A finales de 2018 me enfadé con las redes sociales y me quité de muchas de ellas. No me gustaba ver cómo la gente se insultaba cuando los demás no opinaban igual. No me gustaba ver cómo se enzarzaban en debates que para mí resultaban inútiles. Era demasiado ruido y me entraron ganas de callar todas esas voces. Y como cada uno es libre de decir lo que quiera yo hice mi tapada de bocas simbólica con este proyecto.

Cada máscara representa una persona con actitud de crítica no constructiva, de insulto y de afán de superioridad. Y cada una lleva algo que impide que hable, pues así se cumple aquella frase de las madres de “calladito estás más guapo”.

Y es que no son personas feas. Son actitudes que afean. En mis máscaras he intentado mostrar esa belleza del silencio.

Desde entonces y hasta ahora he ido creando máscaras de gres, en dos tamaños, y las he decorado con incisiones, esmaltes y materiales reciclados. A algunas les he tapado la boca con un tapón de corcho, a otras se las he llenado de alambres y a otras ni le he hecho boca…

Este es un proyecto a largo plazo en el que voy trabajando con la intención de crear, en principio, cincuenta. La idea es exponerlas en una única pared formando una multitud silenciada. Que el silencio nos sirva para reflexionar si lo que vamos a decir merece la pena.

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