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Llevo tiempo queriendo combinar la cerámica y el arte textil. La cerámica es mi material de referencia, pero necesito trabajar con otros que me saquen un poco de lo que conozco y me muestren un camino nuevo. La madera es uno de los materiales que más me gusta, junto con el metal, pero ha sido el mundo textil el que ha estimulado recientemente mi imaginación.

En este post te cuento cómo planteo este nuevo proceso de crear con cerámica y arte textil y cuáles están siendo mis fuentes de inspiración.

Todo comenzó…en una sesión de arteterapia

Hace un tiempo que estoy recibiendo sesiones de arteterapia con Arantxa Vinardell, dentro de su proyecto Arte para Sanar. Siempre he creído en la función terapéutica del arte y esta vez sentía que tenía que hacer el camino acompañada. En una de las sesiones del mes pasado, salió la relación de las mujeres de mi familia con lo textil. Tejedoras titulé la sesión y Tejedoras se llama el proyecto artístico que he comenzado a raíz de ese algo que se movió durante la sesión.

Uno de los recuerdos más bonitos que tengo a nivel familiar es el siguiente. Cuando yo iba a Madrid nos juntábamos en el salón mi madre, mi abuela y yo, cada una con una labor entre las manos. «Ya tenemos montado el taller», solíamos decir. A veces poníamos la radio y otras, simplemente, charlábamos.

Me gustaba la sensación de estar juntas creando cosas con las manos, compartiendo ideas. Ellas sabían y yo aprendía. Aún hoy llamo a mi madre para que me oriente con cosas de costura o de ganchillo. Para mí, de pequeña, cotillear la caja de los hilos y jugar con los botones era una de las cosas más divertidas que había. Y ahora la caja de la costura sigue siendo un lugar donde dejar volar la fantasía.

Supongo que algo de ese entorno familiar, de generaciones comunicadas por los hilos y las lanas, me transmite algo y me provoca necesidad de contarlo por medio del arte. Yo soy ceramista, por lo tanto, mi idea en este proyecto es combinar la cerámica con el arte textil.

¿Cómo va tomando forma la idea?

Al surgir en el entorno del arteterapia, he seguido muy atentamente el germen de esa idea, siendo muy consciente. Te cuento cómo vivo mi proceso creativo.

Cuando siento que algo se me ha movido y que está naciendo una idea, lo primero que hago es volcar mi atención hacia dentro. Observo qué cosas hago y escribo en mi diario lo que creo que puede tener relación. Seguir tu brújula interior es muy importante, escuchar hacia dónde van tus emociones y en qué se quieren manifestar. Para un artista, esta parte de autoconocimiento que también favorece mucho el arteterapia, resulta fundamental.

Yo tengo mis técnicas, aprendidas de otras personas y ajustadas a mi realidad. Se basa en tres pilares: las páginas matutinas, la escritura/pintura/dibujo/collage en mi cuaderno personal y los tiempos de escucha. Te explico un poco más cada uno por si quieres incluirlos en tu rutina artística.

Las páginas matutinas

Son una de las propuestas que nos hace Julia Cameron en su conocido libro «El camino del artista». Se trata de dedicar un rato por la mañana (yo lo hago con el café) a volcar en folios todo lo que tengas dentro sin filtro ninguno. No se trata de escribir bien, sino de sacar lo que te estorba para conectar. A mí me permite dejar en el papel lo que me molesta, las situaciones que no me gustan y darles una distancia para poder crear con tranquilidad. Lo llevo haciendo varios años y es una actividad que recomiendo siempre.

El cuaderno personal

Aquí sí reflexiono sobre lo que escribo y es un soporte cómodo en el que me siento libre de pegar cosas que me gustan, pintar, hacer algún boceto…Guardo las ideas que me surgen, cosas que leo y que me resultan interesantes…Tengo muchos…y vuelvo a ellos a menudo para reconectar con el pasado y ver cómo evoluciono. Este es el material base que está nutriendo el proyecto conjunto con Francisco Cerén, Diario a Terapia.

Los tiempos de escucha

En el ritmo que impone la vida actual a veces hay mucho ruido fuera y no podemos ni escucharnos a nosotras mismas. Cuando camino, cuando voy en bici, cuando medito o con alguna relajación que haga, me doy un espacio para acallar el mundo y escucharme a mí. En esos tiempos de escucha recojo pistas de lo que se está fraguando a nivel artístico y los necesito para poner el foco en los temas que trabajo.

Mezclar cerámica y textil…¿y eso cómo se hace?

Pasos del proceso creativo

En este tiempo había observado (gracias a las técnicas que te contaba arriba) que estaba enfatizando ciertas actitudes. Una de ellas era que me llamaban la atención más de lo normal las telas de araña. Aquí en La Escalera hay entre las plantas y por la valla, y me descubría hipnotizada mirando su trazado.

Otra cosa que notaba eran muchas ganas de tocar lana y hacer pompones. Necesitaba manipular un material cálido y suave, seco y dulce. Hice uno en una sesión de arteterapia y disfruté mucho. Fue una gran experiencia.

Investigar artistas textiles y ver qué conexiones hay con la cerámica

También sentía una llamada poderosísima a entrar en tiendas de telas y empecé a investigar sobre artistas textiles. En esta parte estoy ahora. He leído sobre Sheila Hicks, Teresa Lanceta, Pamela McKee y otras artistas textiles. Aquí dejo unas imágenes tomadas de Pinterest que me resultan inspiradoras (en el pie de imagen dejo el enlace a mi tablero, por si te interesa ver más ejemplos de arte textil).

Con todo esto en la cabeza empecé a reunir el material. Como sabes, me gusta incluir material reciclado en mi trabajo, y esta era una ocasión perfecta para hacerlo. Uní mi recolección de material a la limpieza que hago con el cambio de ropa de temporada. He hecho mucho hueco en el armario y tengo material de sobra para experimentar.

La cestería: un nexo entre cerámica y textil

El siguiente paso es unir los dos materiales . En los ejemplos de la galería me gusta mucho cómo se vincula el tejido con la cestería, y ésta es el origen de las vasijas cerámicas, así que ahí tengo una vía. Son muchas las cosas que tienen en común pero una de las más llamativas es el uso de los mismos símbolos desde la prehistoria. Eso me ha llegado al corazón y estoy preparando un muestrario de decoraciones comunes a ambas expresiones culturales que me gustan y pueden encajar en mi lenguaje artístico.

Las formas son otra coincidencia. Muchas cestas producidas en países africanos y asiáticos tienen paralelos en cerámica antigua. Estoy pensando en crear una vasija que mezcle ambos materiales y de la sensación de una cesta…hay mucho que experimentar aún…

Un descubrimiento: las técnicas japonesas de sashiko y boro.

En la búsqueda de información me topé con unas técnicas de costura japonesas que me resultaron entrañables. Se llaman sashiko y boro y son una especie de remiendos superpuestos en los que las puntadas cobran la relevancia de elementos decorativos a la vez que funcionales.

Aquí pongo dos imágenes que me gustan especialmente y que me resultan inspiradoras a nivel conceptual. El remiendo como forma de curar y reparar objetos para conservarlos con nosotras más tiempo, embellecidos por el paso del tiempo y nuestro cariño. Me encanta la idea y sobre ella estoy trabajando.

Además, encontré este librito, que puede ser de utilidad incluso a nivel de arteterapia: Mending life: a Handbook for reparing clothes and hearts. ¿Qué te parece? A mí me resulta muy sugerente y creo que va en sintonía con mi movimiento interior de recuerdos familiares en torno a la costura, al cuidado, a una forma de vida en la que respetemos los objetos y los reparemos en contra del usar y tirar, de dar valor a los materiales y de curarnos a la vez que curamos.

Espero que te haya gustado el post y si quieres comentar algo puedes hacerlo abajo en comentarios o escribirme. ¡Hasta la semana que viene!

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